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He tardado un poco en subir el siguiente post a mi blog porque he estado muy atareada. Tras finalizar mi aventura por Tailandia, regresé a Australia el país donde vivo en la actualidad como muchos ya sabéis y me he tenido que poner al día con mi vuelta.

Hoy por fin he sacado un hueco para poder terminar este texto tan especial en el que vais a aprender cosas muy interesantes.

Como ya os conté en el post anterior, he podido disfrutar de la ciudad de Chiang Mai durante dos meses y hoy os cuento qué es lo que más he disfrutado de la ciudad junto a mi Top 5 ranking de templos.

Chiang Mai, la rosa del norte

Esta ciudad conocida como la rosa del norte se ha hecho muy conocida entre los viajeros por albergar los festivales de Yi Peng (festival de la cultura Lanna) Loi Katrong que se celebran simultáneamente en Chiang Mai. Para aquellos que el nombre no os dice nada, en el festival de Yi Peng el cielo se llena de linternas de estilo Lanna lanzadas al aire simbolizando la liberación de los infortunios del año anterior. Ahora ya vas cayendo y te van viniendo imágenes, ¿verdad? También se cree en el budismo tailandés que si lanzas una linterna pidiendo un deseo, se cumplirá en el año venidero.

En la celebración de Loi Katrong  el río, los canales incluso lagos, se llenan de pequeñas canastas hechas originariamente de hoja de banano y decoradas con palos de incienso, velas y flores. La tradición cuenta que de esta manera los tailandeses muestran respeto y agradecimiento a los dioses del agua y que también, se desprenden de las desdichas formulando nuevos deseos y rezos que la cesta lleva consigo.

Lo que más me ha gustado de Chiang Mai es sin duda la zona de la ciudad dentro de la muralla. Si pudiera retroceder en el tiempo, no me hospedaría en Nimmanhaemin Road o más popularmente conocida como Nimman Road. El ruido de los aviones es muy molesto debido a la proximidad del aeropuerto. Pero es que además, la primera vez que visité la zona dentro de la muralla me encantó. Bueno digo muralla pero en realidad son los restos de la muralla que protegían a esta ciudad fundada en 1296 como capital del imperio Lanna sucediendo a Chian Rai. Aunque es bastante turística, me gustó mucho el ambiente de la calle Ratchadamnoen Rd que es una de las avenidas principales que llegan hasta Tha Pae Gate y donde además también tiene lugar el mercado nocturno de los domingos. En esta calle hay muchos puestos de comida y zumos, cantidad de bares y restaurantes tiendas locales y artesanales y un montón de cosas más. Todas las calles adyacentes a esta principal son una maravilla para perderte y callejear.

Y llegando ya al meollo de la cuestión lo segundo que más me ha maravillado de esta ciudad es sin duda sus templos y, aunque hay varios, mis favoritos son:

Wat Chedi Luang

Este templo es el más antiguo de la ciudad y que además albergó al famoso Buda de Esmeralda desde 1468 hasta 1552. Actualmente el Buda de Esmeralda (en realidad está hecho de jade, no esmeralda) se encuentra en el templo Wat Phra Kaew que está situado dentro del terreno del Gran Palacio de Bangkok.

Wat Chedi Luang

Wat Phra That Doi Suthep

Diría que es el más popular y turístico pero es que verlo merece la pena y mucho. Se le conoce como Doi Suthep que es en realidad el nombre de la montaña donde se levantó este templo. Para acceder hay dos maneras de hacerlo. La primera, es subir un total de unos 306 peldaños custodiados por dos enormes nagas y la segunda, es usar el funicular situado donde los cajeros automáticos y que muchos turistas desconocen su existencia.

Cuenta la leyenda que en el año 1300 un monje llamado Sumanaost tras un sueño visionario encontró una reliquia en Pang Cha. Esta reliquia era un hueso que decían pertenecía a Buda. Al parecer el brillante hueso, podía desaparecer y replicarse a la vez de una manera inexplicable y misteriosa.

El monje pues, tomó la reliquia y la llevó ante el rey Dhammaraja del reino de Sukhotai donde le esperaban ceremoniosos para verla pero ésta, permaneció inerte sin manifestar ninguna singularidad. El rey dudó de su autenticidad como reliquia y permitió al monje que la conservara despreciándola.

Un tiempo más tarde, tras ser conocedor de lo sucedido, un rey llamado Nu Nanoe del reino Lanna convocó al monje para reunirse pues quería ver la reliquia y fue entonces cuando el hueso al parecer, se quebró en dos fracciones de manera milagrosa e incomprensible. El rey conservó una de las piezas y la más grande que no sabía donde guardarla, creyó conveniente dejarlo en manos del destino. De esta manera, colocó la pieza sobre el lomo de un elefante blanco que cuentan, puso rumbo hacia la montaña de Doi Suthep donde tras hacer sonar su trompa tres veces y dar el mismo número de vueltas se desplomó. El rey interpretó este hecho como una señal y mandó construir el templo Phra That. Bonita leyenda, ¿verdad?

Wat Phra That Doi Suthep

El elefante blanco de la leyenda

En este templo además hay un mirador muy bonito para contemplar una panorámica de la ciudad de Chiang Mai. Por las mañanas el sitio está muy concurrido y bajo mi punto de vista, visitarlo por la tarde es todo un acierto.

La primera vez que fui a este templo, era por la tarde justo en la hora de la última oración de los monjes cuando los rayos de sol iban cayendo sobre la pagoda dorada de este templo. Fue un momento místico, una experiencia que jamás había vivido antes. De pronto toda la atmósfera se volvió de un tono dorado-anaranjado mientras sonaban en mis oídos las voces que al unísono oraban. Ahí fue más consciente que nunca de lo que me gusta Tailandia.

Wat Phra That Doi Suthep

Wat Phra That Doi Suthep

Wat Lok Molee

Para muchos viajeros pasa totalmente desapercibido pero está muy cerca del canal que rodea a la ciudad amurallada. Detrás de este templo se encuentra un antiguo chedi que fue de los más altos de la ciudad. En este Chedi tiene lugar un rito muy peculiar pero no es el único. Una vez que tenéis el chedi situado delante de vosotros os preguntaréis para qué sirve la polea que llega hasta el Buda.

Wat Lok Molee

Wat Lok Molee

Como posiblemente ya te habrás fijado, los budistas (y más religiones) realizan un acto conocido como circunvalación que consiste en este caso concreto, en caminar dando vueltas a un objeto de veneración que puede ser una estupa, una pagoda o una imagen de Buda entre las más populares. Este acto varía en el número pero tres vueltas suele ser la cantidad de veces que los budistas en sentido de las agujas del reloj, rodean al objeto. Hacerlo de esta manera supone que Buda siempre queda en el centro de sus vidas. A la vez que los budistas van dando las tres vueltas, también oran, reflexionan y depositan en el chedi que alberga el Buda metafóricamente hablando, sus desdichas.

Pues bien, dicho esto, el siguiente paso y aquí es donde viene lo mágico del ritual es ,hablando de nuevo metafóricamente, purificar a Buda de todas aquellas calamidades. Para ello, se sirven de un caño de bambú donde vierten agua procedente de una pila y con la ayuda de una polea, lo van subiendo poco a poco hasta que lo derraman sobre la figura de Buda. Interesante, ¿cierto? Ahora si visitas este templo y ves todas esas cuerdas al menos, vas a entender la razón.

Wat Lok Molee

Wat Lok Molee

Wat Pha Lat

Se encuentra a las afueras de Chiang Mai y puedes acceder o bien realizando el trekking que conduce hasta él o con un vehículo. Este templo se sitúa en un lugar de ensueño. Rodeado de frondosos árboles, vegetación y cascadas, es el lugar idóneo para meditar.

Originariamente era un lugar de descanso para los monjes que peregrinaban hacia el templo Doi Suthep en la cima de la montaña atravesando el bosque. En la actualidad esta pista sigue abierta para llegar al templo cruzando el bosque.

La leyenda cuenta que el elefante blanco del rey Nu Nanoe que portaba la reliquia del hueso, en su camino hacia la cima de la montaña Doi Suthep, paró a descansar en este bello lugar. Tras la muerte del elefante, además de la construcción de Wat Phra That Doi Suthep, el rey mandó edificar un templo en cada lugar donde el elefante se hubiera parado a descansar. Es por ello, según la fábula que se erigió este templo.

Wat Pha Lat

Wat Pha Lat

Wat Pha Lat

Wat Pha Lat

Wat Pan Whaen

Es un templo muy pequeño y lo encontré de casualidad de camino al centro de la ciudad. Estaba totalmente vacío a diferencia de los demás templos por lo que puedes detenerte más tranquilamente y pasear a tu ritmo. Me pareció muy curioso el detalle de las cuatro caras de Buda en la parte superior del chedi.

Wat Pan Whaen

Wat Pan Whaen

En mi visita a Chiang Mai estos templos han sido los que más me han sorprendido. La lista se puede alargar mucho y he dejado fuera algunos muy bonitos también tales como Wat Chiang Man que es el más antiguo de la ciudad, Wat Suand Dok , Wat Umong o Wat Phra Chao Meng Rai entre otros.

Chiang Mai es un lugar muy esotérico. Ya había tenido una sensación parecida en mi viaje a Bali donde me sentía llena de una serenidad absoluta, un desasosiego mental y corporal que jamás había experimentado. Con esta ciudad me vino a la memoria esa misma sensación de espiritualidad y armonía plena conmigo misma y con el entorno. No sé si es por el Budismo, por el modo de vida de los tailandeses o por qué pero estoy segura de que has o vas a experimentar una sensación parecida.

Espero que os haya despertado la curiosidad con esta entrada y si habéis estado, me podéis comentar en este post cuál es vuestro templo favorito. Nos vemos en el siguiente post en el que os contaré qué excursión podéis hacer en un día si os encontráis en Chiang Mai.

Hasta la próxima viajeros!